Escena nocturna de un hombre que descubre que no puede mover las extremidades.

Historia visual

Bebió cola y despertó paralizado

Un vaso parecía contener la respuesta. La verdadera pista estaba en otro sitio.

Un hombre de 48 años se despertó de madrugada con ganas de ir al baño. Intentó levantarse. No pudo.

Esa noche había bebido una botella grande de cola antes de acostarse. El detalle podría parecer irrelevante si no fuera porque aquello ya había ocurrido antes: episodios de debilidad, siempre con una sospechosa bebida de por medio.

En Urgencias apareció la primera pista.

El potasio estaba muy bajo.
Analítica con potasio de 2,3 mmol/L.
La cifra explicaba la debilidad. Todavía no explicaba el caso.

La hipopotasemia podía explicar la debilidad muscular. Pero no explicaba todavía por qué estaba ocurriendo.

El potasio no había desaparecido

Cuando encontramos poco potasio en sangre solemos pensar en pérdidas: riñón, aparato digestivo, determinados fármacos… Pero existe otra posibilidad.

El potasio puede seguir estando en el organismo y, sin embargo, disminuir bruscamente en la sangre porque se ha desplazado hacia el interior de las células.

Ilustración de la bomba sodio-potasio y el desplazamiento intracelular de potasio.

La bomba sodio-potasio utiliza energía para mantener una distribución muy precisa de ambos iones a uno y otro lado de la membrana. Cuando determinados estímulos favorecen la entrada de potasio en el músculo, su concentración en sangre puede caer lo suficiente como para alterar profundamente la excitabilidad muscular.

Nuestro hombre no había perdido necesariamente una enorme cantidad de potasio.
El potasio había cambiado de sitio.

¿Y qué pinta aquí la cola?

Esquema visual de hidratos, insulina y entrada de potasio en músculo.

Una carga importante de hidratos de carbono provoca liberación de insulina, y la insulina favorece la entrada de potasio en las células.

Pero aquí hay que detenerse. Beber cola no paraliza normalmente a las personas. Millones de personas reciben cada día una descarga de glucosa e insulina sin despertarse incapaces de mover las piernas. Por tanto, todavía falta una pieza.

Y esa pieza estaba bastante lejos del vaso.
Estaba en el cuello.
Ilustración de enfermedad de Graves y su relación con el desplazamiento de potasio.

Los análisis demostraron hipertiroidismo y anticuerpos contra el receptor de TSH positivos: enfermedad de Graves. Lo curioso es que el paciente apenas había dado pistas de una tirotoxicosis. Fue la parálisis la que terminó delatándola.

La explicación no cabe en una sola bomba. La tirotoxicosis, la respuesta adrenérgica y la hiperinsulinemia pueden aumentar la actividad de la Na⁺/K⁺-ATPasa y favorecer la entrada de potasio en el músculo. Al mismo tiempo, una menor salida de K⁺ a través de canales rectificadores internos —entre ellos Kir2.6 en algunas personas susceptibles— ayuda a explicar por qué el fenómeno puede amplificarse hasta producir hipopotasemia, despolarización paradójica e inexcitabilidad muscular.

La cola fue el desencadenante.
Graves era el terreno.

La última pista

El paciente recibió potasio y recuperó la fuerza. Después se trató el hipertiroidismo. Una vez alcanzado un estado eutiroideo estable, los episodios desaparecieron.

El paciente recuperado vuelve a beber cola.

Y ocurrió algo especialmente revelador: pudo volver a beber su cola favorita sin nuevas crisis.

No estaba en el vaso.
Estaba en la fisiología que el vaso había puesto en evidencia.

Un hombre se despierta paralizado. La analítica señala al potasio. El refresco parece sospechoso. Seguimos la pista y terminamos encontrando una enfermedad tiroidea.

Los buenos casos clínicos se parecen un poco a las novelas policíacas: la pista más llamativa casi nunca es toda la historia.

Ciencia a pie de consulta
Una historia clínica. Una pista. Una explicación.
Bibliografía

Sehmer B, Arnason T. Pop-provoked paralysis: silent Graves’ disease presenting as thyrotoxic periodic paralysis. BMJ Case Rep. 2012;2012:bcr2012006292. doi:10.1136/bcr-2012-006292.

Lin SH, Huang CL. Mechanism of thyrotoxic periodic paralysis. J Am Soc Nephrol. 2012;23(6):985–988. doi:10.1681/ASN.2012010046.